Antonio López
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Normalmente, cuando en España mencionamos a Antonio López solemos pensar en el artista manchego conocido por sus (impresionantes) cuadros hiperrealistas, pero en este caso vengo a hablaros de otro artista que casualmente compartía nombre.
Antonio López (dibujando) y Juan Ramos
Antonio López nació en Utuado, Puerto Rico, en 1943. A la edad de 7 años se muda con su familia a Nueva York, concretamente al Spanish Harlem donde su padre consiguió trabajo en una fábrica de maniquíes mientras su madre se dedicaba a la costura.
Desde muy pequeño había mostrado sus dotes para el dibujo y la moda, creando ilustraciones de vestidos que posteriormente su propia madre acababa confeccionando. Su familia siempre había mostrado un apoyo incondicional al talento de su hijo, animándolo en cada ocasión que podía a mostrar sus dibujos y ilustraciones. Años después estas habilidades artísticas de Antonio en el campo del diseño hicieron que el Trapaghen School of Fashion le concediese una beca destinada a jóvenes promesas, culminando posteriormente sus estudios en el Fashion Institute of Technology, donde conocerá a Juan Ramos, que será su pareja durante varios años y sobre todo su compañero creativo.
Durante el tiempo que estuvo estudiando en el Traphagen School of Fashion su trabajo comenzó a ser muy conocido entre sus profesores y el resto de alumnos. Tanto es así que poco antes de llegar a graduarse fue contactado por la revista Women's Wear Daily (un magazine estadounidense de moda) para contar con él en su plantilla a modo de ilustrador. A principios de la década de 1960, la moda parecía continuar la estética creada por el New Look de Christian Dior de 1947, mujeres muy elegantes, encorsetadas, con amplias faldas y tacones. Antonio se sentía profundamente aburrido por esta estética y por la actitud de vida mostrada por los personajes retratados en las ilustraciones, por lo que los dibujos que creaba para esta revista reflejaban totalmente su hastío y cansancio, mostrando chicas con una mirada perdida y completamente aburridas. A pesar de la imagen un tanto pesimista que podían mostrar, sus dibujos eran de una belleza y una modernidad nunca vistas hasta ese momento, y sin embargo, no estaban todavía ni medio cerca de aquello que convertiría a Antonio en uno de los mayores ilustradores de moda de la historia.
La popularidad de sus creaciones crecía como la espuma y las ventas de la revista se multiplicaron exponencialmente, convirtiéndolo rápidamente en el artista más valorado del Women's Wear Daily. De hecho, no mucho tiempo después de comenzar a colaborar con este magazine fue contactado por Carrie Donovan, editora de moda del New York Times. Y la verdad es que a pesar de ser consciente del tremendo impulso que esta oportunidad podría dar a su carrera artística, el miedo se apoderó de él y a poco estuvo de rechazar la oferta. Fue gracias a su pareja Juan Ramos, que trabajaba diseñando sombreros para Lilly Daché y decorando escaparates con Susan Baraz, quien casi le obliga a aceptar la irresistible oferta. Tanto Juan como Susan confiaban ciegamente en el talento de Antonio y creían que su destino estaba en ser capaz de convertirse en el mejor ilustrador de moda del mundo. En esta etapa, comienza a colaborar con Juan de forma creativa, comenzando a crear entre los dos un mundo estéticamente personal y único, escondiéndose en realidad bajo la firma “Antonio” ambos creadores.
Su nueva experiencia como freelance para el New York Times hizo que su carrera floreciera aún más tanto artística como financieramente, cobrando a la edad de 22 años por cada una de sus ilustraciones alrededor de unos 1.000 $, una suma extraordinaria para la época.
Además le sirvió también como ayuda para repensar las posibilidades que tenía la propia ilustración de moda. Inspirado por Susan Baraz y su nuevo descubrimiento Cathee Dahmen (una de las primeras supermodelos nativoamericanas) comenzó a crear lo que sería su nuevo prototipo de Antonio Girl, un nuevo tipo de chica moderna, llena de vida y color que bailaba, se movía, se estiraba, saltaba y por primera vez en su carrera, disfrutaba de la moda. Una de las mayores innovaciones que adquirieron sus ilustraciones fue el uso de fondos, que por lo general no eran ni siquiera considerados por el resto de ilustradores que se limitaban básicamente a dibujar única y exclusivamente la figura femenina. Poco a poco Antonio y Juan comienzaron a vender un estilo de vida, una nueva forma de enfrentarse a la modernidad y al día a día que rompía totalmente con el clasicismo y la rectitud impuesta por el New Look de Dior. Su influencia traspasó la barrera del dibujo de moda y de repente todos los fotógrafos que trabajaban para grandes revistas estaban imitando este nuevo estilo de vida, tanto que el fotógrafo Bill Cunningham recuerda cómo durante una sesión fotográfica, la ya mítica editora de la revista Vogue Diana Vreeland, le había dejado unas instrucciones con uno de los dibujos de Antonio López para que pudiese imitar su estilo en la imagen.
La década de los 60 fue una etapa de profundo cambio mental de la que tanto Antonio como Juan estaban totalmente conscientes. A pesar de ser vistos como un grupo artístico gráfico comercial, Antonio y Juan llevaron a sus ilustraciones temáticas de conciencia social, hablando sobre el cambio de actitudes de la gente (sobre todo de la mujer), utilizando modelos no normativos (por aquel momento) como personas negras, asiáticos, gitanos, latinos, o personas de estética andrógina inspirados en personajes como David Bowie o Marlene Dietrich, etc. Una de sus características en esta época es lo profundamente provocadoras que resultaban sus imágenes. La moda tuvo un impacto memorable en la década de 1960, pero es el movimiento por los derechos civiles lo que realmente la caracteriza. El sentimiento de inconformismo que reinaba en esta generación conectó directamente con Juan y Antonio, llegando a ser el gran catalizador de su trabajo. El 7 de Marzo de 1965 se inició una marcha en favor del derecho al voto de los afroamericanos en Selma, Alabama, que terminó con un ataque brutal por parte de la policía estatal hacia los activistas. Antonio y Juan deciden crear una serie de ilustraciones de este evento para la edición Francesa de la revista Elle. Las imágenes fueron publicadas pero sin los fondos, que los editores consideraron demasiado polémicos.
A finales de la década de 1960, esta misma revista lo invita a París para realizar una serie de ilustraciones sobre las nuevas colecciones mostradas en la semana de la moda. Tanto él como Juan Ramos se enamoraron perdidamente de la ciudad, decidiendo quedarse por un tiempo. Este nuevo aire europeo y el ambiente que rodeaba a la ciudad cambiará de nuevo el trayecto de la carrera de los dos artistas. Desde mediados de la década de 1960 Londres había sido la gran capital mundial de la moda, rompiendo totalmente con toda la tradición anterior a través de su estética Mod que jugaba con la idea de una imagen infantilizada, moderna y divertida que para los años 70 estaba ya de capa caída. Los ojos de todos los creativos estaban puestos de nuevo en París, que ofrecía una estética chic sin esfuerzo, una elegancia y un glamour que recordaban de algún modo a los años 30 pero con un giro de modernidad. Una de las colecciones que Elle había encargado a Antonio era la de Chloé, diseñada en ese momento por Karl Lagerfeld.
Retrato de Carol Labrie, 1971
A través de esta colaboración su carrera vuelve a dar un giro y se expande aún más, todas las casas de moda se peleaban por sus dibujos. Comienza a tener entre sus modelos (y amistades) a Jerry Hall, Grace Jones, Pat Cleveland, Grace Coddington,etc. Su trabajo había tocado el máximo que cualquier creativo podría desear en 1970, literalmente estaban en todas partes, desde portadas de revistas como Vogue a anuncios, carteles publicitarios y un sinfín de sitios más. Esta nueva etapa hace que ambos comiencen a darle una nueva vuelta a su concepto de Antonio Girl, dibujando también hombres y acercándose a la dirección creativa de fotografía, a las cuales daban un aire de glamour, elegancia y sexualidad que resultaban en unas imágenes poderosas y tremendamente atractivas. Habían creado la estética disco de la década. Si Andy Warhol era el rey del underground, Antonio y Juan eran los reyes del glamour más mainstream. Todo aquel que era alguien en la década acababa pasando por sus manos ya sea siendo retratado en fotografía o en un bellísimo retrato.
Ilustraciones que representan sus diferentes etapas, la primera de la década de 1960, la segunda de 1970 y la última de 1980.
Se habían transformado en superestrellas, siendo uno de los grupos creativos más influyentes y reconocidos del momento. Sus fotografías nos muestran a todas las estrellas en ascenso que hoy conocemos o que incluso se han convertido en auténticos mitos. En ellas nos hablan de sexo, de diversión, de movimiento, de homoerotismo, de fantasía y modernidad. Si las miramos detenidamente puede verse que definen a la perfección la idea que hoy tenemos de esas noches glamurosas de los años 70 en el Studio 54, donde todo era posible, desde celebrar una fiesta de cumpleaños en la que aparecías montada en un caballo blanco (como hizo Bianca Jagger) o bailar toda la noche agarrado a Cher o a Elton John. Nos vendían la fantasía de pertenencia a un grupo selecto de deidades en la tierra.
Serie fotográfica de Jerry Hall, Nueva York, 1976
Serie fotográfica de Jessica Lange, Nueva York, 1975
Serie fotográfica Shoe, Nueva York, 1976
Serie fotográfica de Daniel, París, 1974
Para finales de la década de 1970 y los 80 su trabajo había tomado un carácter más futurista, mostrándonos imágenes con una potencia visual más fuerte donde se veían personajes retratados en un estilo más cubista inspirado vagamente por Picasso y con influencia de la estética de futuro de los años 50 pero con un nuevo twist que daba un aire de modernidad. El uso de los colores era algo importante a la hora de creación de estas nuevas ilustraciones, que reforzaba esa imagen de fuerza, de poder, de virilidad y de futuro lejano.
Se centra más en esta época en los retratos masculinos de carácter ampliamente homoerótico. Hombres fuertes, musculosos, potentes, jóvenes, atractivos y intrigantemente poderosos. La influencia de sus dibujos en la moda es innegable, son un gran reflejo de la mentalidad de esta época en la que la ropa daba al cuerpo un aire fuerte con sus amplios hombros, sus líneas rectas y seguras, sus fuertes telas.
Es en esta época cuando su vida se ve truncada debido a que su salud había comenzado a decaer. Desgraciadamente, Antonio López fallecería en el año 1987 a causa de complicaciones relacionadas con el VIH, Juan Ramos sobreviviría unos años más, falleciendo en 1995 por la misma causa.
Bibliografía:
Antonio López: Fashion, Sex & Disco Roger & Mauricio Padilha (2012), Rizzoli International Publications