Andy Warhol
Lee este artículo mientras escuchas esta lista de Spotify.
Creo no equivocarme si digo que todo el mundo conoce a Andy Warhol.
Y en caso de que no se lo conozca a él como persona (o como personaje) sí que me atrevo a poner la mano en el fuego asegurando que todos tenemos en nuestro imaginario colectivo alguna imagen de sus piezas, ya sean sus famosas latas de sopa Campbell, sus retratos de Marilyn o la portada que elaboró para el famoso disco de The Velvet Underground con esa pegatina amarilla en forma de plátano que revelaba al retirarla una preciosa banana rosa.
Hay un refrán que dice que el busca, siempre encuentra.
Andy Warhol siempre buscó la fama, y como era de esperar, acabó encontrándola. Es el autor de una de las frases más famosas del siglo XX “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”, aunque el consiguió arreglárselas para que la suya durase varias décadas y su nombre se colocara como uno de los más importantes e influyentes de la historia del arte.
Su carácter tan personal y introvertido, hizo de él una de las personalidades más conocidas y destacadas del siglo pasado. Andy estaba literalmente en todas partes y su influencia era incuestionable. Considerado casi como el rey de la modernidad y el underground, logró convertirse en un icono popular como el máximo representante del movimiento artístico del pop art. Su obra tocó todos los medios posibles, desde serigrafías, producciones musicales, programas de televisión, creación de carteles publicitarios, videocreación, editor de la revista Interview...
Andy Warhol nace como Andrej Warhola un 6 de Agosto del año 1928 en Pittsburgh, Pensilvania, en el seno de una familia de inmigrantes eslovacos con muy pocos recursos. De pequeño mostraba un carácter tímido, callado (este aspecto lo conservará el resto de su vida, mucha gente que lllegó a conocerlo o que tuvo la oportunidad de colaborar con él comentan que una conversación con él se limitaba la mayoría de veces en comentar cosas a las que Andy sólo respondería “si” o “no”) y con un estado de salud muy frágil que le obligaba a pasar la mayor parte de su infancia metido en cama. A una edad muy corta fue diagnosticado con Corea de Sydenham, una enfermedad del sistema nervioso que causa movimientos incontrolados de los brazos y piernas y decoloración en la piel, lo que provocó a mayores que fuese un niño muy solitario, ya que tenía muchos problemas para ser aceptado por el resto. Su mayor afición durante esta etapa será crear álbumes de recortes con las fotografías de famosos que le gustaban. Siempre se sintió atraído por las grandes estrellas de Hollywood, por el aire de glamour que desprendían y por sus estilos de vida despreocupados y decadentes. Soñaba con algún día poder conocerlos y por qué no, convertirse en alguien conocido el también. Con los años llegaría a admitir que toda esta etapa infantil fue lo que desencadenó posteriormente toda su carrera y su estilo tan reconocible.
Además de un talento para el collage innato, Andy mostró desde muy joven una capacidad para el dibujo realmente impresionante. Su estilo a línea resultaba muy realista y sencillo, pero tremendamente expresivo. Una de sus mayores pasiones era dibujar todas aquellas cosas que le gustaban, desde zapatos de tacón de su madre Julia (una de sus mayores influencias, llegando incluso a vivir con ella el resto de su vida), botes de perfume o botellas de Coca Cola. Todo este ambiente del que se empapó de pequeño será la clave realmente para comprender su obra gráfica posterior.
Con el tiempo, decide estudiar Arte Comercial en la Carnegie Mellon University de su ciudad natal, mudándose en el año 1949 a Nueva York donde iniciará una prolífica carrera como ilustrador para diferentes revistas. Sus ilustraciones de zapatos se harán especialmente famosas (recordemos que ya tenía experiencia dibujando los de su madre) y acabarán siendo utilizadas como reclamo para diversas marcas de moda. En esta época su obra gráfica se caracteriza por ser un trazo a tinta bastante suelto, emborronado y muy muy colorido aunque este área de su trabajo le dio mucha fama y reconocimiento, comienza también a desarrollarse como retratista social, siendo una ilustración de un chico joven inyectándose heroína uno de sus trabajos más recordados.
Este tiempo como dibujante sea seguramente el más desconocido de toda su carrera y a pesar de resultar tremendamente interesante y diferente a lo que estamos acostumbrados, es su trabajo a partir de los años 60 lo que realmente causa un cambio absoluto en el mundo del arte, irrumpiendo con fuerza dentro del propio mercado (que el mismo Andy adoraba, no debemos de olvidar que Warhol es el retratista de todas las formas de mercantilismo posibles).
Andy estaba cansado de todo lo que había hasta ese momento, no soportaba el expresionismo abstracto que dominaban artistas como Jackson Pollock o Willem de Kooning y quiso darle una vuelta. De repente el expresionismo abstracto estaba muerto, y todo se debía a las latas de Warhol, sus retratos de famosos creados en serie o sus pinturas de anuncios de rinoplastia. El pop se había convertido en lo más cool del planeta. Se trataba de un arte fresco, moderno y lleno de humor y aparente superficialidad. De alguna forma Andy conseguía retratar objetos que hablaban de toda una generación, tratando de elevar el día a día a la categoría de arte a través de un lenguaje sencillo pero totalmente efectivo y bien elaborado. “Hemos llegado a la conclusión de que los más banales e incluso vulgares elementos de la civilización moderna pueden, al transportarse al lienzo, convertirse en arte”
Como artista plástico toca varios palos dentro del mundo del arte, soy consciente en este punto de que todo el mundo ha visto alguna vez sus reproducciones de Sopa Campbell o sus retratos de Marilyn Monroe o de Mao, y por eso seguramente crea más conveniente el hablar de otras piezas como sus cápsulas del tiempo.
Desde el siglo XX, las influencias artísticas ya no provienen tan sólo de la “cultura elevada”, sino también de lo popular y, concretamente, de la cultura de consumo. La televisión, los medios, la música… Todo ello ha dejado una huella en los artistas.
Asimismo, en un mundo en el que todo es susceptible de ser comprado, todo puede comercializarse y, por consiguiente, deshumanizarse. Este arte deshumanizado revolucionaría al mundo, reivindicaría la cultura popular y la sociedad occidental. El arte ya no tiene que responder a la idea de belleza, el arte, como la sociedad, ha evolucionado.
En el año 1974, llenó 610 cajas de cartón con pertenencias personales, sellandolas y prohibiendo su apertura hasta varios años después de su muerte. El proyecto se considera una obra de arte en serie. Cuando el museo Andy Warhol en Pittsburgh comenzó a exhumar y catalogar cuidadosamente sus contenidos, se descubrió que las cajas contenían objetos cotidianos y efímeros.
Las cápsulas del tiempo de Warhol estaban llenas de artículos de periódicos, correo basura, sándwiches comidos a medias y recortes de uñas de los pies. También contienen fotografías de origen para proyectos, cartas para comisiones e incluso alguna que otra obra de arte.
La Fundación Andy Warhol contrató un equipo de archivistas, para repasar todo, desde recibos de taxis hasta correos de fanáticos. Los archivistas debían catalogar todos los objetos meticulosamente, fotografiar e investigar los artículos, a menudo extraños, antes de ingresar a una base de datos.
El embalaje de objetos extraídos de la superficie de la vida cotidiana se convirtió en la urdimbre y la trama del trabajo creativo de este artista. Las capsulas son un chiste, una broma sobre la cultura de occidente. Un reflejo satírico de nuestra propia forma de vida.
Estas cajas llenas de cosas aparentemente poco importantes tratan esencialmente sobre la muerte. Warhol declaró: “todo lo que hago tiene que ver con la muerte”. Tanto los retratos de Marilyn y Elvis como las cápsulas del tiempo tratan acerca de la muerte.
La basura se convierte en arte, todo cabe: tarjetas de felicitación, tarjetas de visita, un cenicero robado de un restaurante de moda, una fotografía de Elvis Presley, papel de regalo y cinta navideños, un letrero de “no molestar” del hotel Beverly Wilshire, etc.
Consciente de la importancia que tenía la primera impresión a la hora de venderse como artista, Andy acabó creando un personaje (que de alguna manera acabaría incluso tragándose a su propia persona) que caló profundamente en la sociedad. El artista perpetuó hasta después de su muerte lo que solía afirmar en vida: “simplemente puedo ser un artista sin hacer ningún arte: yo soy el arte”. De este modo, se elevó la figura del artista creando cierto culto hacia su persona. El artista ya no es aquel que embellece el mundo, sino el visionario y excéntrico que es capaz de encontrar belleza o interés en lo cotidiano.
Su concepción de la idea de imagen se puede resumir con una de sus frases más famosas: “Vístete para el trabajo que quieres, no para aquel que tienes”. Su persona se había configurado a través de la supuesta superficialidad de la imagen, de la lectura rápida de una persona “Si quieres saber todo sobre Andy Warhol, tan sólo tienes que mirar la superficie de mis pinturas y vídeos junto con la mía propia, y ahí estaré. No hay nada detrás de eso. Soy una persona profundamente superficial”. Todo en él había sido matemáticamente calculado, desde su famosa peluca, que comenzó a utilizar para ocultar el hecho de que se estaba quedando calvo y que se convirtió en su gran seña de identidad, su aparente dispersión y apatía, sus gafas de toque intelectual...todo formaba parte de la idea que él mismo había creado en su mente sobre quién era Andy Warhol. Poco a poco había conseguido transformarse en una estrella conocida en todo el mundo, en gran parte gracias a su experiencia en el mundo de la publicidad que le dio las herramientas adecuadas para saber gestionar su propia imagen. ¿Se acababa de convertir en toda una rock star? Yo digo: si
En el año 1969 crea, junto con el periodista británico John Wilcock la revista Interview, dedicada básicamente al culto de las celebridades. En ella se encontraban entrevistas de un carácter totalmente diferente a aquello que estaba acostumbrado el público en su momento (e incluso hoy en día) junto con una serie de imágenes vanguardistas de personajes famosos. Esta se convirtió rápidamente en uno de los mayores iconos del mundo editorial, siendo recoradada como una revista totalmente diferente en su contenido y sus portadas. (Os dejo un link con una de sus más famosas entrevistas, en este caso a Diana Ross).
Poco a poco comenzó a abandonar el mundo mainstream de Nueva York y empieza a rodearse de todos los personajes más llamativos y fascinantes de Nueva York, prácticamente convirtiendose en el rey del underground. Alquiló un almacén antiguo en la ciudad donde creó su ya famosa The Factory, que sirvió como su propio taller y lugar de encuentro de todo aquel que desease ser alguien en Nueva York. Sus puertas estaban abiertas prácticamente las 24 h del día y siempre llenas de gente que iba y venía, aparecían en una de sus obras, tenían sus 15 minutos de fama y desaparecían.
Al final, muchas de las personas que pasaron por The Factory acabaron siendo justamente elevadas al nivel de leyendas o de estrellas, algunas por 15 minutos y otras por toda la eternidad. Andy ejerció en muchas ocasiones de mecenas o de puente para mucha gente, habló sobre temas tan poco explorados en su tiempo como el amor y el sexo homosexual, las personas transexuales, las vidas en la calle, o incluso el paso del tiempo. Sus obras videográficas pueden ser en muchos casos muy difíciles de catalogar, supongo que lo mejor sería considerarlas como cine experimental o de autor, siendo muchas de ellas filmes de una duración superior incluso a 8 horas como su obra Empire, del año 1964 en la que se muestra un plano del Empire State Building durante 8 horas o su serie de películas Sleep, en las que se muestra a su amante John Giorno durmiendo durante horas.
Sleep, 1964
Empire, 1964
Interesando desde pequeño en Hollywood y el cine y en la capacidad de este para crear mitos, era obvio que Andy acabaría también produciendo películas, de las que seguramente sea Trash la más recordada de todas, protagonizada por Joe Dallesandro y Holly Woodlawn, donde se nos narra el día a día de un adicto a la heroína.
Podemos considerar de alguna forma a Andy Warhol como todo un hombre del renacimiento de una época sobre-estimulada. Durante su carrera, cultivó áreas del arte tan diversas como el dibujo, la serigrafía, la escultura, la música, el cine, la televisión, la moda, la performance, el teatro, la fotografía e incluso el arte digital, adelantándose de nuevo varias décadas a la suya.
Sus programas de televisión se convirtieron en una versión interactiva de sus magazine Interview, donde hacía bizarras entrevistas a personas famosas, se hablaba del mundo de la noche de Nueva York, se daban a conocer Drag Queens o diversos grupos tocaban sus nuevos singles, os dejo a continuación el primer capítulo de su Fifteen Minutes with Andy Warhol, que casualmente, nunca llegaron a durar 15 minutos cada uno si no más bien una media hora.
Como último punto me gustaría comentar algo muy curioso que me he encontrado, y que a pesar de no formar parte en sí de la obra de Andy, creo que definitivamente le hubiese encantado. El caso es que existe una plataforma que te permite tener una vista 24 horas y en directo a la propia tumba del artista, creepy y fantasioso al mismo tiempo. Échale un ojillo pinchando aquí!