Untitled Facial Hair Transplant, Moustache, 1972

Ana Mendieta nació un 18 de Noviembre de 1948 en Cárdenas, Cuba, en el seno de una familia acomodada. En el año 1961 llega a Estados Unidos como refugiada, regresando posteriormente varias veces en su vida a Cuba buscando sus raíces.

Ocho años después de su llegada a Nueva York es aceptada como estudiante en el departamento de arte de la Universidad de Iowa, donde toma parte de un curso experimental realizado por Hans Breder denominado Intermedia en el que sus alumnos se preparaban en áreas como el Videoarte, Performance, Earth Art, Body Art y todo lo que tuviera que ver con el arte conceptual. A través de este curso desfilaron como maestros invitados todos los artistas que tenían algo nuevo que proponer y que estaban dentro de las tendencias neoyorquinas. Esta nueva generación de creadores que se oponían a las galerías y la idea del arte como mercancía ejercieron una gran influencia en la trayectoria artística de Mendieta.

A lo largo de su carrera, llegará a desarrollarse como Pintora, escultora, videoartista y performer y su obra estuvo siempre vinculada a su existencia personal, creando un lenguaje artístico y visual único, de carácter introspectivo, íntimo y devastador. En su obra podemos ver cómo se reflexiona sobre nuestra relación con la tierra, nuestro paso por ella y el propio rastro que podemos dejar como impronta de nuestra existencia. Para ello, llegó a nutrirse de los rituales y música afroamericanos y la historia latinoamericana. Además se acercó a las bases de la cultura popular cubana, apropiándose de lo que llamaba la “imaginería curativa” de la santería aprovechando los rituales y símbolos para fortalecer los lazos sociales, tratando de conectar al practicante con el pasado para intentar superar los límites del tiempo, el lugar y la muerte. Seguramente el hecho de su salida forzada de Cuba hacia Estados Unidos a los 12 años y la estancia en distintas instituciones de adopción temporal sea lo que más acabaría marcando su trayectoria artística, enfocada siempre a temas como la identidad, la violencia hacia la mujer, el desplazamiento o la transcendencia.

Críticos y compañeros de la artista han señalado que Mendieta combinó todas esas posibilidades con sus preocupaciones feministas (entre otros temas como la libertad, los derechos civiles, lo fronterizo, el género, la ecología, la espiritualidad, etc.) y su interés en sus propias raíces.

Mendieta usaba su propio cuerpo junto con elementos materiales tales como sangre, tierra, agua y fuego, realizando acciones performativas en una intensa búsqueda de simbiosis con la naturaleza, creando una fusión entre el performance y el body art llamado “Earth-Body”, un diálogo entre el paisaje y el cuerpo femenino que caracteriza toda su producción (usaba su cuerpo como territorio de experimentación, su propia identidad fronteriza como canal de expresión artística y relacionaba ambos con la naturaleza salvaje como seña de identidad de su obra) y que surge como resultado de la combinación del Body Art, el Land Art y la Performance. Ella misma describió su obra como un arte basado en la creencia de una energía universal que corre a través de todas las cosas.

En la década de 1970 comenzaría a crear varias de sus piezas más icónicas, tratando de revelar al mundo el entorno patriarcal en el que vivía y que padeció desde su llegada al país. Expuso la fantasía erótica de la mujer latina como objeto sexual y exótico para los estadounidenses blancos de clases acomodadas.

En el año 1973 crea la obra Rape Scene, una de las más duras de su carrera. Esta fue presentada e inaugurada en en la ciudad de Iowa. La pieza está basada en la historial real de una estudiante de la Universidad de Iowa, donde la propia Mendieta estudiaba, que había sido brutalmente violada ese mismo año. La obra se creó en el apartamento de la propia artista. Una noche invitó a comer a los participantes y espectadores de la escena que, al llegar a casa de Mendieta en el Campus se encontraron la puerta abierta, desde donde se podía ver un cuerpo al fondo de la última habitación. Cuando los amigos y estudiantes invitados entraron al interior pudieron observar el cuerpo de la artista, tendido encima de una mesa, con sogas en las manos y los pies. Se encontraba desnuda de cintura para abajo y llena de su propia sangre.

Rape Scene, Iowa, 1973

Entre el año 1973 y 1977, creará una serie de piezas performativas en México, en las que su cuerpo desnudo se funde en el barro y el agua hasta casi desaparecer, cubierto por ramas y flores en las que se evidencia la obsesión que la artista tenía con la idea del ciudadano fronterizo, del limbo de no-ser, de aquello que está presente pero oculto, etc, al mismo tiempo que reflexiona sobre lo místico, los rituales y el volver a la tierra.

Silueta, México, Video Performance, 1973-1977

Imagen de Yagul, México, Video Performance 1973-1977

Ana Mendieta fallecería en el año 1985, tras caer de la ventana de su apartamento situado en el piso 34 de un rascacielos en la ciudad de Nueva York.

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