4 Iconos pop , 4 obras maestras

¡Hola!

Antes de nada tengo que confesar que la publicación que traigo hoy llevo mucho tiempo procesándola, y creedme que cuando digo mucho, es muchísimo. Le he dado todas las vueltas posibles que se le puede dar a un post de blog y hoy, por fin, os lo presento.

Aquellos que me conocen sabrán que mi amor por David Bowie es inconmensurable, y por supuesto todo el germen de este pequeño texto nació a partir de él. La idea original era la siguiente: comparar diversas personas de Bowie con obras maestras del arte. Tratar de ver la conexión que podía existir entre estos personajes y las piezas con las que los comparaba ya no sólo de una forma plástica o visual si no indagando profundamente en el concepto que ambas escondían o en aquello que personalmente me lograban transmitir.

Lo que hoy os traigo aquí casi se podría considerar como una especie de experimento para ver cómo funciona, ver si os interesa y si realmente acaba surgiendo algo interesante. Por eso os expongo a continuación la lista de personajes a los que vamos a crear un “Match” en este Tinder artístico particular (y espero por favor que no se acaben haciendo ghosting, que eso está muy feo).

Los afortunados en esta ocasión son:

David Bowie ❤️‍🔥 Nina Hagen ❤️‍🔥 Madonna ❤️‍🔥 Whitney Houston

Así que sin más dilación, comenzamos!

David Bowie ❤️ Retrato de Alexander Shakharoff (Alexei Jawlensky, 1909)

A ver, si, lo sé.

No podía empezar de otra manera que no fuese con David Bowie pero es que al fin y al cabo se lo merece. Gracias a él tenemos hoy aquí esta fantástica entrada de blog, así que no me vengáis con que ya estamos con el fandom de Bowie ñe ñe ñe ñe.

Aquí hay cosas que no se pueden discutir, y decir que David Robert Jones es una de las personas más influyentes en la cultura de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI es: EVIDENTE.

Sin duda alguna se trata de todo un pionero que se las arregló para dejarnos una huella imborrable no solo en el aspecto musical si no también en otros campos artísticos, desempeñándose como artista plástico, actor, director... David Bowie nació en el Londres de la posguerra donde todo era gris y aburrido y en el que acabaría creando su propio mundo lleno de glamurosos seres de otros planetas que venían a acabar con la humanidad, de brillo y de muchísimo color. Fue un innovador en todos los sentidos, un auténtico terremoto que nos dejó a todos asombrados y fascinados por partes iguales, un niño con un sueño que sobrepasaba las fronteras del planeta tierra y que de alguna manera, consiguió hacerlo real.

Una de sus etapas más conocidas (a pesar de tener muchas, era un auténtico camaleón) es la que correspondería con el final de la década de 1960. ¿Por qué? Pues porque comenzó a desarrollar una estética de carácter totalmente andrógino, jugando con su propia sexualidad e imagen y con el auténtico placer de confundir a todo aquel que lo observaba. Era un extraterrestre, ¿por qué iba a ceñirse a estereotipos de género de un planeta tan aburrido como la tierra? ¡Gracias David por darle tanto color a esta pequeña roca perdida en medio de la nada!

Por su parte, Alexander Shakharoff fue otro terremoto que vino a dejarnos en shock a finales del siglo XIX. Otro auténtico genio que trató de cambiar el mundo para hacerlo un lugar más entretenido y tolerante.

Si consideramos a Bowie como un pionero…creo que a este deberíamos admirarlo incluso más en ese sentido. Shakharoff fue un bailarín, profesor de teatro y coreógrafo nacido en el Imperio Ruso en 1886 pero naturalizado francés, donde desarrolló gran parte de su carrera. Su baile era hipnótico, cautivador, erótico y totalmente diferente a cualquier cosa que se hubiese visto en ese momento, y su imagen lo acompañaba. Como Bowie, Alexander se había creado un personaje de características andróginas que jugaba con la idea del límite entre aquello considerado como hombre y lo que se consideraba como mujer, él se encontraba en el medio. Imaginemos esta situación a principios del siglo XX y la conmoción que pudo causar, todo un espectáculo y una auténtica provocación.

Siendo sinceros, me encantaría ver una colaboración de estos dos personajes donde Alexander bailase una canción de Bowie en una performance de una belleza fuera de este mundo.

Ahora que has leído esto, te recomiendo que escuches esta canción

El por qué del Match ha quedado claro, ¿no?

Nina Hagen ❤️ Jugadores de Cartas (Otto Dix, 1920)

Nina Hagen es otro gran icono. Un iconazo de hecho.

Puede que igual no sea hoy en día la persona más conocida del mundo pero sinceramente, le da igual. Nina es Nina, y con eso le llega y le sobra, dejadla tranquila ya con su búsqueda de vida extraterrestre (esto último real realisimo).

La obra de Nina es simplemente increíble. Se podría decir que es Punk pero al mismo tiempo se aleja, no sé si sería realmente capaz de catalogarla en algún lugar, supongo que vuelvo a lo mismo de antes. Nina es Nina.

Su música es una reflexión experimental en la música clásica y el canto de ópera, pero con ese twist tan rebelde que sólo ella podía darle creando espectáculos cargados de un gran tono irónico y cómico pero profundamente político y transgresor. Nina era LA MODERNIDAD.

Nacida en la RDA (República democrática alemana), concretamente en Berlín Este en el año 1955, acabaría siendo “invitada” a no volver al país alrededor del año 1976 cuando ya era bastante notable dentro de la propia república. Claro que cuando su fama creció exponencialmente, sería casi considerada como un “reclamo” de modernidad para el país del que había sido expulsada, estas cosas siempre me hacen gracia.

Durante su etapa de mayor apogeo, Nina llenaba grandes estadios de gente que se moría por escuchar su prodigiosa voz (como cantante de ópera es una auténtica MARAVILLA). Era un caos precioso, una mezcla que fascinó a todo el mundo y de la que Alaska rajó “con grandísima profundidad” en una entrevista que le realizaron después de asistir a un concierto de esta en Madrid ¡Link aquí!

Nina es un clasicismo revisado, una vuelta de tuerca a esa pose casi clasista que hasta ese momento tenía la ópera mostrando una cara mucho más accesible y rebelde, casi a veces hasta desagradable (en el buen sentido de la palabra, sé que este concepto es difícil de entender pero si, tiene sentido)

¿Por qué emparejarla con un cuadro de Otto Dix?

En primer lugar por contexto, tanto Nina Hagen como Otto Dix son alemanes, lo cual les confiere una historia en común. En segundo lugar, porque tanto Otto como Nina son tremendamente políticos.

En este cuadro, Otto Dix nos habla de los desastres de la primera guerra mundial, de la cual había forzosamente tomado parte. Nos muestra una serie de personajes jugando a las cartas, en concreto al Skat (juego muy popular en la zona). Podemos observar que estos personajes se nos muestran mutilados, con partes de su cuerpo sustituidas por metales, ojos de vidrio, manos de madera, muñones…rastros de una guerra de la que tuvieron que formar parte. Posteriormente Otto Dix será catalogado por el regimen Nazi como “Artista degenerado”, siendo gran parte de su obra quemada o simplemente prohibida.

Ambos fueron unos rebeldes que criticaron de la forma que mejor sabían aquellas cuestiones de su entorno y su tiempo que no les parecían correctas.

Si te ha interesado esta parte, deberías escuchar esta canción

De verdad que espero que investigueis más en cualquiera de estos dos, porque merecen la pena!

Madonna ❤️ The Young Girls (Tamara de Lempicka, 1930)

De Madonna se ha dicho todo lo que se podía decir y más.

Es una de las personas más influyentes de nuestros tiempos y una de las personas más conocidas a nivel mundial. Durante sus más de 40 años de carrera en la industria musical no ha parado de crear grandes hits que todos hemos escuchado y apreciado, reinventándose una y otra vez para dejarnos siempre con la boca abierta y preguntándonos qué será lo siguiente.

En los años 90 Madonna se encontraba en la cresta de la ola. Comenzó la década con un show increíble que se convirtió automáticamente en historia de la música en vivo, el Blond Ambition World Tour (quizá, uno de los mejores tours que ha existido hasta el momento) en el que se mostraba con aquel famosísimo corset de Jean Paul Gaultier con los pechos en forma de cono, todo un punto de inflexión en la historia de la moda.

Cuando estaba haciendo el ya mencionado Blond Ambition World Tour se encontraba al mismo tiempo involucrada en la promoción de su nueva película Dick Tracy, dirigida por Warren Beatty (de hecho, en el propio show se cantaba parte de la banda sonora y se hacía promoción del propio disco, os dejo link de este maravillosisimo concierto aquí ). En esta época Madonna vivía obsesionada con la estética de los años 30 (y le sentaba muy bien), llena de glamour, brillo y decadencia, coches de época, velocidad, cócteles margarita y grandes fiestas en las que rodearte de piezas de arte y esculturas de una marcada estética Art Decó. Rebosaba sensualidad, atracción y sexualidad sin ningún tipo de remordimiento.

El Match en este caso salta a la vista, de hecho la propia Madonna es una gran admiradora de la obra de Tamara de Lempicka llegando a utilizar personajes sacados de sus cuadros como elemento decorativo de sus videoclips y conciertos, como ejemplo os dejo el videoclip de Open Your Heart donde se ven dos de sus personajes al principio del mismo.

En esta pintura, Tamara nos presenta a un par de mujeres jóvenes, desenfadadas y con un cierto aire de desinterés que les otorga una imagen muy sensual y atractiva. Sus miradas están perdidas, no muestran ningún tipo de interés en el espectador y evitan hacer contacto con él. Son dos mujeres que se abrazan, parecen quererse entre ellas independientemente de todo. Su estética resulta elegante, llevan el cabello a la moda del momento, los labios pintados de un fuerte color rojo (símbolo de fuerza y feminidad) y parecen estar desnudas, tapadas por una pequeña tela verde que no hace nada mas que alimentar nuestra curiosidad.

¿Habría retratado Tamara de Lempicka a Madonna si se hubieran conocido? Yo digo: Si

Por cierto! Ya que estamos, os dejo también una cancioncilla de esta etapa más desconocida de Madonna pinchando aquí, ¡de nada!

Whitney Houston ❤️ The Flood (Hellen Frankenthaler, 1967)

Y ya para finalizar por hoy, vamos a hablar de Whitney Houston.

Me extrañaría mucho que hubiese alguien que no la conozca, o que como mínimo no haya escuchado su archiconocida versión del I will always love you (que por si no lo sabéis, es de Dolly Parton, otra gran señora ❤️ de la que os dejo aquí la canción original)

Amo a Whitney Houston, me gusta mucho mucho muchísimo. Creo que tiene muchos temas que son un auténtico tesoro y que contó con una evolución artística bastante increíble la verdad.

Su carrera comienza ya desde muy pequeña ya que en su casa vivía rodeada de músicos, donde destacaba su madre Cissy que trabajaba como cantante de gospel. El caso es que Whitney contaba con una voz privilegiada, tenía básicamente un don que no había pasado desapercibido en su familia y comenzó ya de muy pequeña a cantar en la iglesia de su barrio (link aquí!.)

Posteriormente, consigue trabajar como modelo apareciendo en diversas portadas de revistas (porque todo hay que decirlo, aparte de tener una voz privilegiada era guapísima) hasta que le llegó la oportunidad de grabar con una casa discográfica.

A pesar de la fama que consiguió con sus escándalos, todos los que la conocían personalmente hablaban de una persona dulce, amable y con un carácter envidiable. Calmada y siempre preocupada por los demás.

Toda esa sensación es lo que me transmite esta pintura de Hellen Frankenthaler. Es casi como estar mirando un atardecer en un verano al lado de un lago, escuchando a los pájaros piar y viendo como el cielo se tiñe de tonos dorados y naranjas, de ahí mi elección para emparejarlo con alguien como Whitney Houston. Esta obra pertenece al movimiento artístico del Color Field, que se dedicaba a crear composiciones con grandes manchas de colores.

La verdad es que hay algo en toda pieza abstracta que permite transmitir a veces mucho más que cualquier otra representación figurativa. Una pintura como esta te hace sentir, te hace ver, te hace ser capaz de conectar con algo que va mucho más allá de tu propia vista y de tu propia intuición. Te hace ser partícipe de algo tan abstracto (nunca mejor dicho) como una sensación.

Os dejo aquí ya para despedirme, un momentazo histórico de Whitney Houston en A Coruña (¡Click aquí!)

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